Ética y misión de la educadora
Thelma Nicole Vásquez Valadez
Como futura educadora
debo tener la misión de mediar entre el niño y el mundo, de manera de permitir
que el primero se integre en el segundo minimizando el riesgo de rechazo que
existe naturalmente entre ambos. Esta integración, que pasa también por formar
parte de los grupos de personas que ya son parte del mundo -es decir, los adultos-
implica que como educadora nos tenemos que hacer responsables del uno y del
otro, en cuanto a que su tarea como mediador entre ambos (niño y mundo) va a
determinar la manera cómo éstos se relacionan y sus expectativas de su
autoridad y de su gran responsabilidad.
Ser educadora es,
entonces, un ser privilegiado en la construcción no sólo de la cultura, sino,
como consecuencia de ella, de la sociedad, de la manera cómo sus alumnos ven al
mundo, de las distintas perspectivas con que interpretan a la sociedad y a su
existencia social e individual que otorgan un orden a su convivencia
naturalmente.
Entonces, como
educadora tenemos que asumir dicha responsabilidad, estar preparadas para tomar
el lugar que nos corresponde en la gran trama social, Para crear conciencia
entre nosotros mismos de la importancia de nuestro rol, estar conscientes de
todo lo que implica nuestro trabajo con los alumnos.
Por eso debo conocer
a mis alumnos, para saber cómo aprenden y lo que deben aprender. Por eso los
procesos de desarrollo y de aprendizaje de los alumnos se hacen con los
propósitos educativos y los enfoques didácticos de la educación preescolar,
para que los contenidos del currículum vigente sean mejor para una buena
educación preescolar.
Debo organizar y evaluar
el trabajo educativo y realizar una intervención didáctica pertinente. En donde
el diseño, la organización y el desarrollo de situaciones de aprendizaje son
los indispensables para la diversificación de estrategias didácticas, para la
evaluación del proceso educativo con fines de mejora, sobre todo la creación de ambientes favorables
para el aprendizaje en el aula y en la escuela. También es reconocer como
profesional que se debe mejorar continuamente para apoyar a los alumnos en su
aprendizaje en todo el caso. Teniendo una reflexión sistemática sobre la propia
práctica profesional, con la disposición al estudio y al aprendizaje para la mejora
de la práctica educativa, para que la comunicación sea eficaz con los colegas,
los alumnos y las familias.
Como docentes tenemos
que asumir las responsabilidades legales y éticas inherentes a la profesión para
el bienestar de los alumnos. Así de tener el ejercicio de la función docente en
apego a los fundamentos legales, los principios filosóficos y las finalidades
de la educación pública mexicana, para el establecimiento de un ambiente de
inclusión y equidad, en el que todos los alumnos se sientan respetados,
apreciados, seguros y en confianza para aprender. Por eso es importante de que un docente tenga
altas expectativas sobre el aprendizaje de todos nuestros alumnos.
También
tenemos que participar en el funcionamiento eficaz de la escuela y fomentar un
vínculo con la comunidad para asegurar que todos los alumnos concluyan con
éxito su escolaridad. Por eso debemos de distinguir los factores asociados a la
gestión escolar que contribuyen a la calidad de los resultados educativos, para
que el aprovechamiento de los apoyos que brindan padres de familia e instituciones
cercanas a la escuela. Para que la
mejora de los aprendizajes y las características culturales y lingüísticas de
la comunidad y su vínculo con la práctica educativa sean de una mejor calidad.
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