miércoles, 12 de diciembre de 2018

Carla Estefanía Orduño Rosas


Compromiso docente

Carla Estefanía Orduño Rosas

El docente es la máxima autoridad en el aula de clases, por ello, muchas de las veces se suele confundir esta autoridad con algo más, como por ejemplo: la capacidad para hacer lo que el maestro quiera o no quiera u otro caso para decidir quien pasa y no pasa de año por el puro gusto del maestro.
Por ello, en este tema hablaremos de algunos de los compromisos que los profesores deben tener en el aula de clases dentro de la cual se produce el proceso de enseñanza aprendizaje. Ser docente es enseñar con la actitud y con el ejemplo, el cómo debe ser un estudiante y la armonía en el aula, es decir, el ejemplo de los educandos.
El docente es un pilar fundamental en el proceso de formación de valores, dado que la postura ética que asuma, manifestada a través de sus actitudes, es determinante.
El primer compromiso de los profesores es ser mejores profesores. La elaboración de material educativo por parte de un profesor, demanda tiempo y dedicación. Actualmente, los docentes dentro de sus horas profesionales, no disponen de espacio suficiente para la realización de esta tarea. A partir de esto, se origina el programa Mejor Profesor, que pretende apoyar la labor Docente, fortaleciendo el proceso de enseñanza-aprendizaje, mediante la entrega de recursos pedagógicos totalmente alineados con los ejes temáticos y ajustes curriculares. Dichos recursos, serán empleados por los establecimientos en cada nivel, entregando a los alumnos igualdad de oportunidades de aprendizajes.
·        El hogar
Los padres son los responsables de educar, formar y trasmitir valores, así como enseñar a sus hijos normas de convivencia, tanto en el hogar como en la escuela y en su entorno social.
·        La escuela
Si la escuela tiene como fin el desarrollo integral del educando, esto implica no solo transmitir conocimientos, sino también la formación en valores, la cual debe integrar todo el proceso educativo, así como los elementos que la componen. Y en este punto es muy importante la transversalidad, pues liga a la educación con su trasfondo ético.
·        El maestro
Ante este panorama y la potente demanda social, el profesor, hoy más que nunca, es un actor fundamental, pues tiene un compromiso mayor que el de solo transmitir conocimientos. Por lo tanto, él tiene que ser el primer convencido de su vocación, de lo que enseña, por qué y para qué lo hace.
·        Compromiso
Para enseñar no basta con saber la asignatura; además, el profesor tiene que saber cómo enseñar, pero, fundamentalmente, saber cómo aprende el alumno, pues este es el elemento más importante del proceso educativo. Una de las tareas educativas es que el alumno aprenda a vivir en sociedad. En este marco, la tarea del docente conlleva un compromiso con su labor y, por ende, con la sociedad, ya que la representa, así como a su historia, cultura, conocimiento y sus valores.
·        Coherencia
Todo esto compromete al maestro no sólo a dominar su materia, sino también saber cómo enseñarla, pero, principalmente, en lo que se refiere a su manera de ser. Esto último quiere decir que debe ser coherente con lo que dice y hace. Esta forma de actuar debe ser congruente con sus principios y valores personales, así como con los de la institución. Este compromiso ético con la educación abarca una actuación constante con ciertos principios, pues la percepción del alumno sobre su profesor lo influye considerablemente.
Esto lleva al maestro a asumir un compromiso ético y social que va más allá de la mera transmisión de conocimientos. Sólo así, el prestigio social de la tarea docente, tan venida a menos en las últimas décadas, podrá fortalecerse, interiorizando los valores éticos que promueve una educación democrática y justa.

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