Un Docente Profesionalmente Ético
Keila
Medelein Soto Aldaco
El ser docente es un
ámbito profesional único, no sólo consiste en la transmisión de conocimientos a
un grupo de jóvenes, sino que conlleva la enorme responsabilidad y satisfacción
de tocar vidas.
No se puede esperar
que los alumnos sean dedicados, si los docentes no lo son; que sean creativos,
si los docentes no sólo obtienen los mismos caminos y formas una y otra vez;
que sean apasionados de su carrera, si los docentes no transmiten pasión por lo
que hacen; que amen lo que hacen, si no les muestran que aman a lo que se
dedican. Lo que implica ser
docente no corresponde a una forma de ganar dinero, corresponde a
una actitud o forma de vida.
Para ser docente se
debe cumplir con 14 principios pedagógicos, que éticamente están considerados
para la mejora de la educación, tener una sana convivencia y un vínculo
afectivo con los alumnos, además de favorecer el proceso de aprendizaje de los
alumnos.
·
Poner
al estudiante y su aprendizaje como eje central del proceso educativo.
·
Tener
en cuenta el conocimiento previo del estudiante.
·
Ofrecer
acompañamiento al aprendizaje.
·
Conocer
los intereses de los estudiantes.
·
Estimular
la curiosidad nata del alumno.
·
Reconocer
la naturaleza social del conocimiento.
·
Aprendizaje
en circunstancias reales.
·
La
evaluación como proceso de planeación del aprendizaje.
·
Modelar
el aprendizaje.
·
Valorar
el aprendizaje informal.
·
Promover
la interdisciplinariedad.
·
Favorecer
la cultura del aprendizaje.
·
Apreciar
la diversidad como fuente de riqueza.
El ser docente involucra ser
afectivo, pues como se comentaba, se trata de relacionarte a diario con
personas y el tratar con niños, sobretodo en educación inicial, se requiere de
contar con estos principios pedagógicos, ya que cualquier acto, ya sea bueno o
malo, marcará la infancia del alumno y con ello su desarrollo.
¿Qué pasaría si un docente no
cumpliera con un perfil ético?
Si un docente violara sus deberes
éticos, tuviera sanciones graves, dependiendo sea el caso. Los alumnos se marcarían
psicológicamente y no tuvieran un sano desarrollo, tal vez en la adolescencia
del alumno tuviera conflictos consigo mismo, con sus padres, y con el contexto.
O en otro caso, sólo no tuviera los conocimientos necesarios para seguir con un
buen proceso de educación, no cumpliera con los conocimientos requeridos para
avanzar a un tema del currículo más complejo.
Como conclusión, se deja clara la
importancia de ser un docente con ética, ya que es extremadamente relevante
para el desarrollo del alumno, tanto físico, psicológico, y académicamente.
Además de aportar a los alumnos y compañeros colegas de trabajo, un buen
ambiente, que sea sano y armónico.
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