miércoles, 12 de diciembre de 2018

Jazmín Itzel García Vindiola


Compromisos como futura educadora

Jazmín Itzel García Vindiola
Como futura docente es importante tener en cuenta los valores y aptitudes que debemos demostrar ante la sociedad, ya que es un ejemplo que debemos de dar para así tengan un buen aspecto de las educadoras, ya que ésta no es una profesión muy valorada como otras. Es importante resaltar el labor docente ya que es la profesión más importante, porque gracias a ella es como se forman los demás profesionales. Por eso es importante irnos formando durante nuestra estancia de estudio para que nosotros conozcamos las conductas que favorezcan frente a la sociedad para mejorar nuestra imagen ante ellos.
El docente no puede sustraerse a la responsabilidad de elegir valores universales cuando ejerce su trabajo intelectual. La educación, como escribía Hannah Arendt sobre los estudios, es comprender lo que sucede en el mundo, pero también elaborar juicios para entender y dar respuestas a los acontecimientos y para poder valorar los actos. Se trata de una tarea intelectual y moral, en medio de la complejidad de la situación del aula y de la falta de liderazgo moral de importantes componentes de la sociedad, que urgen al docente a que se ocupe de todo, con lo que deja de ser docente. 
Nuestra sociedad está fundada en el conocimiento y lo que el docente debe comunicar es el amor por el conocimiento a través de las distintas disciplinas, pero también la actitud cívica y moral necesaria para una convivencia pacífica donde el conflicto se gestione a través del diálogo. Una educación sin este doble componente es una educación incompleta. El conocimiento, necesariamente, no te convierte en ciudadano, como el título de profesor no te convierte en docente, aunque te habilite para impartir clases.
Como docentes, no podemos permanecer indiferentes. Hoy más que nunca la profesión docente debe estar vinculada a la moral, y a la ética, a la vida política, al desarrollo sostenible y a la ‘economía verde’ y no especulativa. El trabajo del docente tanto a título personal como colectivo debe ser capaz de activar ese “efecto mariposa” definido por el meteorólogo Edward Loren, en su teoría del caos, donde cada acción es importante por insignificante que parezca, pues puede provocar una reacción en cadena en cada persona que conocemos, en cada escuela, en cada niño y cada niña, como “el simple aleteo de una mariposa”, pues los problemas de otras personas, de otros países, no los podemos mirar con indiferencia porque ahora son nuestros problemas y en la resolución nos jugamos la vida de la sociedad y del planeta.

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